La agricultura en el desierto

Mapa-de-El-SahelUna franja de tres millones de kilómetros cuadrados de aridez se extiende desde el Atlántico al mar Rojo, bañando con sus altas temperaturas las regiones más pobres del planeta. En el Shael, “el cinturón del hambre”, cuando aún la humanidad no se había percatado del cambio climático, ya se sufrían sus consecuencias. Las sequías se tornaban incansables, extremas, y el desierto avanzaba imparable entre sus intestinos a hombros de la deforestación, cuyas llamas avivaba una población creciente que encontraba en la leña el único recurso para cocinar y calentar sus entumecidas extremidades.

Desde la década de los 70 pocos han podido gozar de bonanza en esta tierra olvidada, en aquellos años y durante los 80, varios periodos de hambruna flagelaron los estómagos de Sahel de un extremo al otro cobrándose, sólo en la última sacudida, más de 100.000 vidas.

Yacouba-Sawadogo

Un agricultor burkinés Yacouba Sawadogo, ha conseguido volver fértiles más de tres millones de hectáreas de tierras desérticas. Ha conseguido frenar el imparable avance del desierto en su país usando una técnica de agricultura tradicional denominada «Zaï», aunque adaptándola a los tiempos modernos.
Este método consiste en cavar hoyos de unos veinte centímetros en los que se deposita estiércol y compost al lado de las semillas. Tras tres años de experimentación, este obstinado burkinés se convence de que el «Zaï» puede ser la solución definitiva para parar al desierto.

El estiércol atrae a las termitas, que digieren la materia orgánica liberando más nutrientes para las plantas, y crean una red de galerías que ayuda a que el agua circule bajo la tierra cuando llueve. Asimismo, se extienden en los campos los pierreux cordonés, largas hileras de piedras que retienen y embalsan el agua de la lluvia y evitan la erosión.

Con el tiempo, los resultados fueron cautivando las miradas de los propios habitantes, después las de las autoridades burkinabesas y, finalmente, las de los expertos internacionales de la FAO y el Banco Africano de Desarrollo. Así, el movimiento que inspira este campesino ha plantado millones de árboles en una zona de cientos de hectáreas que ya hace mucho que fue deforestada.

Desde entonces, su ingenio se viene exportando con éxito a otros países de la región, y constituye una prueba de que las soluciones a los problemas residen dentro del propio continente. Una razón práctica, que puede servir de soporte para el discurso afro-optimista sobre el presente y el futuro de la mayoría de países africanos, un discurso que ha desbancado al tradicional afropesimismo, un relato trágico y pesimista sobre África que se inspira en las tesis hegelianas del siglo XIX.

Chris Reij, uno de los mayores expertos mundiales en recuperación de tierras áridas, que trabaja para el Instituto de Recursos Mundiales de Washington y la Universidad Libre de Amsterdam, ha reconocido que “Sawadogo por sí solo ha tenido más impacto en la conservación del suelo y el agua en el Sahel que todos los investigadores nacionales e internacionales combinados”. Mientras que Ali Oudregou, técnico del Ministerio de Agricultura burkinabés, afirma que han “visto los resultados extraordinarios de su sistema, que permite a los campesinos duplicar y hasta triplicar sus cosechas“.

Os dejamos el trailer subtitulado al español de la película documental de la BBC que recoge la increíble historia de Yacouba Sawadogo ‘The Man Who Stopped The Desert’ / ‘El hombre que detuvo el avance del desierto’

 


Fuentes: Airy Domínguez Teruel de greenpcomunicacion | Udare | csaranjuez | Noticias Positivas de ABC


 

Please follow and like us:
Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial