Una franja de tres millones de kilómetros cuadrados de aridez se extiende desde el Atlántico al mar Rojo, bañando con sus altas temperaturas las regiones más pobres del planeta.
En el Shael, “el cinturón del hambre”, cuando aún la humanidad no se había percatado del cambio climático, ya se sufrían sus consecuencias.
Un agricultor burkinés Yacouba Sawadogo, ha conseguido volver fértiles más de tres millones de hectáreas de tierras desérticas. Ha conseguido frenar el imparable avance del desierto en su país usando una técnica de agricultura tradicional denominada «Zaï», aunque adaptándola a los tiempos modernos.
Este método consiste en cavar hoyos de unos veinte centímetros en los que se deposita estiércol y compost al lado de las semillas…
La agricultura en el desierto










